27 agosto, 2013

Las Olas, Virginia Woolf


A menudo pienso que Virginia Woolf llegó realmente a conocer los secretos del alma y de la vida humana. Esta novela es el testimonio de ello. Es por esto que sumergirse bajo Las Olas es verse envuelto en un rítmico, constante y arrullador flujo de sensaciones y emociones pero, sobre todo de reflexiones y preguntas que amenazan con dejar sin aire a un lector desprevenido. Amaneceres y puestas de sol, el rocío de la mañana sobre la hierba fría, el viento y las flores cambiantes corretean casi como un personaje más en los monólogos o soliloquios que, como una barca flotando en medio de un inmenso océano, nos transportarán a lo largo de sus páginas. 

Seis personajes ocupan ese pequeño espacio de madera. Pero también estoy yo, y tú, y tú. Todos marineros y ningún capitán en ese mar llamado vida al que nos arrojan al nacer y en el que nos ahogamos inevitablemente. Amigos desde niños, estos seis personajes pasarán por la niñez, adolescencia y edad adulta frente a los ojos del lector que encontrará similitudes entre él y cada uno de ellos. A ver si me entendéis, no es que la autora pretenda que nos sintamos identificados, no, es que es imposible no hacerlo de lo increíblemente real que es Rhoda - insegura, anhela la soledad y sueña febril e ininterrumpidamente para poder sobrevivir al día a día -, Neville - muy teórico como para encontrar a alguien que encarne su idea, demasiado grande y abstracta, del amor, así como de otras muchas -, Jinny - que necesita de la admiración y el contacto con los demás para sentirse dichosa y satisfecha con su vida -, Louis - que se siente fuera del mundo y está en constante búsqueda de su utilidad y aceptación por parte de los demás -, Susan - que huye de la ciudad y todo lo que ello implica pues se siente parte del ritmo natural de la vida - y, por último, Bernard, un storyteller donde los haya, observador, reflexivo, buscando ponerle nombre a la vida y a todo lo que sucede en ella. Y es que, ¿somos dueños o esclavos de nosotros mismos? ¿De nuestras manías, defectos, virtudes, recuerdos? Cuando lleguemos a viejos, ¿nos daremos cuenta de una vez por todas de lo diferente que podría haber sido nuestra vida si no hubiéramos sido tímidos, bravucones, pacientes, ingenuos, controladores, miedosos, infantiles, soñadores, ignorantes, soberbios, sinceros o un largo etcétera? Esta es una de las muchas preguntas que, como sólo ocurre en las grandes novelas, saltan y golpean las paredes de la mente del lector.

The Waves, by Nilecrocodile
Quizá la forma de estar escrita - muy intelectual, algo enrevesada pero tremendamente rica - es la que hace que sea realmente complicada pero lo que subyace es comprensible por todos. La pérdida de la libertad en la niñez - en el momento en el que surgen las obligaciones -, la búsqueda de la identidad en la adolescencia - y quizá más allá de ésta -, la toma de decisiones, los compromisos, las cadenas de la edad adulta, la conciencia de la fuerza arrasadora del tiempo. Todo ello queda para siempre plasmado sobre las hojas de Las Olas, una auténtica metáfora de la vida que, como las mareas, es constante, imparable, arrasadora, que tarde o temprano, suave o salvájemente, choca y se diluye contra la costa. Muere. Y, sin embargo, otra ola vendrá después, y otra, y otra, y la marea, el flujo, nunca morirá pues otras olas nacen más atrás, en lo invisible del océano. 

Para que os hagáis una idea de a qué os enfrentáis si decidís leerlo y,por supuesto, de lo magistral de su escritura, aquí os dejo un pequeño fragmento - y de los mejores - de la novela.  

2 comentarios:

  1. Nunca he leído nada de Virginia Wolf así que probaré con este. Tiene una manera de escribir muy delicada y si como dices es algo enrevesada no me importa siempre y cuando sea un buen libro. ¡Gracias por la reseña! :D

    Bostezos.

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  2. Aparte de todo lo que, de forma maravillosa, mencionas, añado el inmenso valor poético de este libro. Es una matrioska de belleza.

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