12 julio, 2013

Alas para un corazón, David Almond

TÍTULO: Alas para un corazón
TÍTULO ORIGINAL: Skellig
AUTOR: David Almond
TRADUCIDO POR Verónica Canales Medina
PUBLICADO POR Nube de Tinta
203 págs.
Goodreads

Tres horas es lo que se necesita para "conocer" a Michael, Mina y Skellig. Si os preguntáis quiénes son yo debería deciros: "pues leeros el libro". Eso es lo que haría si no fuera porque el libro tampoco es el camino idóneo para conocerlos a fondo. Estos tres personajes tienen un inmenso potencial para ser inolvidables y, sin embargo, no creo que lo lleguen a ser nunca. En realidad, eso es lo que ocurre con toda la historia, la cual se termina perdiendo en su propia sencillez y unas cuantas promesas escritas sobre la cubierta que anuncian la maravillosa obra de arte que tienes en tus manos en ese mismo instante. Es cierto que se abordan temas "tan universales como el miedo a la muerte, la soledad o el poder del amor y de la amistad" pero, como ya digo, la sencillez de la historia no permite profundizar en casi nada de lo que se quiere transmitir. De esta forma, terminas el libro con buen sabor de boca pero poco que señalar de él.

Es un libro bonito pero la irrealidad de la historia, en este caso, ha podido conmigo. No he llegado a conectar realmente con ella excepto en algún momento concreto, aquí o allá, pero nada que me emocionase realmente. Quizá es el hecho de que la mezcla de magia y realidad me ha resultado algo... inverosímil. Lo sé, la magia no existe - ¡no me digas eso, mamá! - y, a veces, el puntazo de una buena historia es, precisamente, esa mezcla perfecta entre creer lo increíble y no creer lo creíble. En este caso no ha sido así y realmente me da pena porque Nube de Tinta tenía el listón muy alto y, quizá, con esta última publicación haya decaído un poco.

Para mí, el plato fuerte de Alas para un corazón es Mina. Mina, la niña que no iba al colegio, la niña que se subía a los árboles a observar los misterios de la naturaleza e intentaba plasmarlos en una hoja de papel. Mina, que siendo tan pequeña comprendía lo que otros tardan tanto en comprender. Supongo que el autor se dió cuenta de la fuerte matería prima que tenía en sus manos y decidió escribir una precuela a la historia de Michael y Skellig  en la que la protagonista fuera esta niña de la que, al parecer, muchos queremos conocer más. 

 Todavía somos polluelos -continuó Mina-.
Felices la mitad del tiempo y la otra mitad asustados.

 Es una historia tierna y esperanzadora que plantea otra manera de ver y entender el mundo. Tras los ojos de un niño se esconden los sueños perdidos, las ilusiones rotas de todos los hombres. Es por eso que en este tipo de historias, escritas desde el punto de vista de un niño, la esperanza de los mayores se aviva, la imaginación se apresura a socorrer a los sueños y las decepciones se dejan a un lado. A mí, con este libro, eso no me ha ocurrido debido a, como he dicho, la tremenda sencillez que puede, en ocasiones, rozar la simpleza. No es, ni mucho menos, un mal libro. Simplemente me ha faltado profundidad, complejidad, chicha. Eso sí, si buscáis algo ligero, ameno, para desconectar y creer en los finales felices, siempre será una buena opción. 
Agradecimientos a Nube de Tinta por el envío del ejemplar.

5 comentarios:

  1. Tengo que reconocer que pienso lo mismo que tú. Los personajes los trata muy por encima y te quedas con ganas de saber más de ellos, sobre todo de Mina. Por cierto, pienso leer ese libro :)

    ¡Saludos!

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  2. Suelo tener conflicto con los libros con potencial (tanto en la historia como en los personajes), y que no llegan a más.
    Aún no me leo el libro, pero es una buena recomendación para lectura ligera de fin de semana. Creo que probaré qué tal está.

    ¡Gracias y saludos!

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  3. Eestoy deseando leerlo.
    Te sigo y te invito a que visites mi blog.
    Un beso.

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  4. Quiero leerlo!
    Besos ♥

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  5. Tengo ganas de leerlo, pero a la vez las reseñas que voy leyendo sobre él hacen que cada vez me llame menos la atención... no me gusta que no trate los personajes en profundidad.. a ver que hago al final.

    Besos!

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