13 diciembre, 2011

El guardián entre el centeno























El guardián entre el centeno, escrita en 1951, se centra en el adolescente Holden Caulfield, quien en primera persona narra los días sucesivos a su expulsión del colegio.
No sé cómo empezar esta reseña. ¿Por qué? Pues, simplemente, porque tengo una especie de miedo. Miedo de que todo lo que me ha hecho sentir esta novela me ciegue y me impida decir también los puntos débiles de ella, algo que siempre es tan difícil a la hora de hablar de cualquier libro (en realidad cualquier cosa, incluidas otras personas) que te haya maravillado, que te haya emocionado, que, sinceramente, te haya hecho sentirte diferente al cerrar su última página. No eres exactamente la misma persona que cogió ese libro y decidió darle una oportunidad. Hay una pequeñísima diferencia, que sólo tu mismo aprecias. Pero tengo que hacerlo, así que empezaré presentando a nuestro protagonista.

Aviso que habrá grandes spoilers porque me resulta imposible no hacerlos.

Holden Caufield es un chaval de 16 años que no se parece en nada a ningún adolescente que hayas conocido y, sin embargo, sí comparte algunas de sus obsesiones y miedos, pero siempre llevados a un nivel  extremo, como si estuviesen elevados al infinito. Tras haber sido expulsado del colegio en el que estudiaba, decide viajar a Nueva York y pasar allí el resto de días que le quedan hasta volver a casa, y así, no levantar sospechas. Pero esos días de soledad por las anchas calles de la gran ciudad, nos sirven para conocer a alguien tan especial que es difícil de entender en muchas ocasiones. Somos totalmente imbuídos por la visión del chico hacia la sociedad. De su aburrimiento, su asqueamiento, de su desorientación. En cada palabra que pronuncia, cada pensamiento que tiene, es una gran crítica hacia la sociedad de los años 50, que resulta ser la misma que la de nuestros días. El ve cosas en cada gesto y cada comentario de las personas que tiene a su alrededor, que el resto de gente no es capaz de percibir. Por encima de todo, busca una cosa: la sinceridad; y evita una muy distinta: la hipocresía. Sin embargo, esta última es inevitable pues la encuentra en cada persona adulta que se le cruza por el camino. ¿Y donde está la sinceridad? Ay, Caufield, el Peter Pan de nuestra época.
Holden quiere rebelarse, pero no sabe cómo hacerlo, o no tiene las agallas de hacerlo. Parece ser que odia todo y a todos los que le rodean excepto a sus dos hermanos pequeños: Allie, que se murió muy joven de leucemia y a quien Holden tiene en gran estima. Y Phoebe, su hermanita pequeña, que es el ancla que le mantiene a flote. La única persona a la que realmente admira. La única persona que no está corrompida. ¿Por qué? Pues porque todavía es una niña que conserva su sinceridad y su espontaneidad intactas, todavía ''se encuentra en el centeno''. Aquella con la que puede ser sincero y se siente comprendido, a pesar de que ella es muy pequeña. Phoebe es el único hilo que le une a su niñez.

Holden sólo tiene algo claro: quiere ser el Guardián entre el centeno, algo que no entendí en un primer momento y que ahora me parece una de las mejores metáforas que he visto. 
Algo ''malo'' que quiero destacar de la novela es que la visión pesimista de la sociedad llega a ser muy, muy deprimente. Por supuesto que es precisamente esto lo que el autor pretende pero entiendo que llegue a cansar y a hacer que pares de leer y te tomes tu tiempo. Y por cierto, la traducción es horrible.
En el libro se tratan temas muy polémicos como las drogas, el alcohol, el sexo (aunque desde el punto de vista de Holden, que se pregunta sobre el sexo mucho más allá del puro deseo) que, por supuesto, causaron controversia en países como EE.UU, donde ha estado largo tiempo prohibido. Habla sobre la desigualdad social, sobre la religión, y todo de una forma realmente especial. A parte, el autor sabe meterse dentro de la piel de un  adolescente y desaparecer tras este personaje, hasta el punto de que te olvidas completamente de él.

Para mí, es un libro indispensable. Una obra maestra que me ha hecho, y estoy segura de que me hará pensar durante mucho, mucho tiempo. Creo sinceramente que me ha cambiado, para bien. Y aunque mucha gente piensa que está sobrestimado, para mí no lo está. Una historia que a simple vista no cuenta absolutamente nada, y poco a poco vas profundizando, vas abriendo puertas dentro de tu cabeza que no sabías ni que existían para llegar a lo más hondo, allí donde no llega la luz. Y cuando regresas a esa superficialidad tan cómoda, simplemente no eres el mismo. Y me ha hecho plantearme 'La Gran Pregunta'': 

¿Sólo por pensar diferente al resto de las personas del mundo, tienes que estar loco?


2 comentarios:

  1. No leo que tiene spoilers xD, pero me la guardo para cuando lo lea (que espero que sea muy pronto) pueda ver lo que opinas ^^ Un saludito

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  2. wow sí es una obra genial, definitivamente de mis libros favoritos de siempre :O

    saludos <3

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